El increíble Vocaloid y el arte de hacer cantar a un holograma

Para el normal de los mortales esta es una historia extraordinaria pero, para muchas otras personas constituye un atractivo como el que tiene cualquier persona cuando ve a su artista favorito. Y es que el hecho de este sea un holograma con voz de un software no significa que no tenga nada que ofrecer, sino que lo digan los millones de fans que hay en el mundo y los miles de espectadores que llenan estadios para verla.

Pero empecemos por la persona, la primera que fue llamada para dejar registrada su voz y desde donde surgió luego todo. No es que quizás sin ella no hubiese pasado nada, pero en este mundo moderno de tanta des-personalización diseminada por todos lados, reconocer que alguien gano un casting y pudo dar su voz a un avatar masivo es por lo menos, justo.

Saki Fujita es una seiyuu (actriz de voz) profesional que ha trabajado a su corta edad para numerosos animes, videojuegos y demás, en el año  2003 ganó una audición convocada por Pony Canyon, creadores, Vocaloid mediante, del fenómeno Miku Hatsune, personaje al que luego de este concurso Fujita, le dio voz.

Bien; ahora pasemos al software: Vocaloid es un programa sintetizador de voz creado por Yamaha en colaboración con Music Technology Group de la Universidad Pompeu Fabra, dirigido en un principio a músicos y técnicos profesionales, el programa tuvo en su camino el traspaso a un uso masivo lo que permitió que muchos otros artistas hicieran uso de él.

Así es como Crypton Future Media crea a Miku Hatsune, hasta el día de hoy el banco Vocaloid más famoso, desarrolla alrededor de este avatar uno de los fenómenos de consumo masivo más grande que se haya visto en la historia tratándose de una persona no real.

El banco de canciones de Hatsune es alimentado por los usuarios del programa, que gracias a este pueden combinar letra, armonía, tempo y hasta el vibrato. Si la canción en cuestión es una de las más votadas en los foros especializados esta pasa a ser del repertorio oficial de la artista holográfica.

Tal es la masificación y la convocatoria que la propia Miku Hatsune, valiéndose de la tecnología, llena estadios en compañía de una banda de carne y hueso que le hace de soporte.

Además detrás de tan valiosa artista hay varios mangas, videojuegos y el software que le da cuerpo y alma, que se vende como pan caliente.

Un verdadero fenómeno devorador de fronteras y estereotipos.

 

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