El cifrado de mensajes, doble cerrojo a nuestra intimidad

Una verdadera batalla es la que han librado últimamente, por un lado el FBI y por el otro la compañía Apple. Todo sea por el libre acceso a un celular de un sospechoso de actos terroristas. Al final, y sin la ayuda de la compañía citada, el FBI pudo acceder al interior de dicho aparato. Pero el tema de los códigos que restringen el acceso al móvil de cualquier ciudadano no es nada nuevo. Varias empresas de telecomunicaciones ofrecen paquetes exclusivos donde los mensajes son codificados y solo pueden ser leídos por el emisor y el receptor.

El caso de Apple constituye un tema aparte, su codificación se encuentra en el mismo dispositivo y restringe desde el exterior el ingreso a lugares claves del software del mismo.

Hasta hace un tiempo se acusaba a WhatsApp de contar con un sistema endeble que permitía que cualquiera con un mínimo de conocimiento tuviese posibilidades de ver los mensajes de otro móvil.

Pero antes de hablar de WhatsApp digamos que es el cifrado.

Cifrar es proteger, un mensaje cifrado se altera de tal manera que se torna incomprensible e irreconocible para otros aparatos ajenos a la comunicación principal. Es un claro avance tecnológico de la criptografía que con algoritmos secretos y solo deducibles para quienes se comunican entre sí, ocultan un mensaje en una maraña de símbolos mesclados.

No debemos confundir el cifrado que significa la alteración de un mensaje, con ocultar el mismo, de esto último se encarga la esteganografia, pero ese es otro cuento.

Es así, y ante una ola de reclamos que ya se estaba tornando demasiado grande y podía perjudicar la imagen de la empresa, WhatsApp decidió activar el cifrado de mensajes de extremo a extremo.

Una actitud que fue bien recibida por el general de los usuarios ya que, desde ese preciso momento será completamente segura la comunicación.

Hubo que esperar dos años para que este nuevo protocolo calificado como severo por los usuarios y los proveedores de servicios de telecomunicaciones, viera la luz.

La compañía proveedora del servicio no tendrá acceso a los mensajes de sus clientes, ni siquiera con una orden judicial.

La comunidad agradece esta aplicación por defecto de WhatsApp, solo hay que actualizar la apps a la versión más reciente para que quede instalado.

La privacidad del ciudadano es uno de los temas cruciales tratados dentro de las compañías de telecomunicaciones, cualquier acto en su contra atenta contra la intimidad y puede hacer ahuyentar clientes y lograr que emigren a otras empresas que ofrezcan mayor seguridad.

 

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